“Así como toda carencia es desgracia, toda desgracia es carencia” -San Agustín (354-439) Obispo y filósofo.
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Hasta que la dicha los separe
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Diagnóstico de mi situación actual. Parte 1
“No se olviden nunca que los melones se van acomodando en el camino , y este camino es largo, y la vigencia te la da la vida …. ” – @flaviapalmiero
Yo viví una fantasía durante muchos años.
Creía habitar en un mundo perfecto, en donde las cosas llegaban a quienes lo merecían, el mundo de la posibilidad, de la causa y del efecto.
Hace tiempo que veo mi vida de forma más consciente, más real.
Entiendo un poco mejor quien soy y qué es lo que logré hasta ahora.
Se mejor lo que puedo esperar del futuro y qué sueños necesito dejar atrás.
Producto de nuevas compañías, de muchas sesiones de encuentro conmigo misma en el diván de mi psicóloga y, también, fruto de haber tenido que enfrentar realidades duras, de esas que hacen que tengas que dejar de lado la burbuja para siempre.
Y no voy a decir que el corrimiento del velo no tiene sus cosas positivas: libera, hace crecer y, a la larga, frustra menos.
Es cierto que tener los ojos abiertos es necesario, hasta imprescindible, si no se quiere terminar el vuelo como un Ícaro cualquiera.
Pero como cuesta. Cuánto más confortable era ser ciega.
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Paso: post positivo en Pascuas
“And you can’t always get what you want,
Honey, you can’t always get what you want
You can’t always get what you want
But if you try sometime, yeah,
You just might find you get what you need” – The Rolling Stones, citada en homenaje a House
Por una vez voy a ver las cosas positivas.
El vaso medio lleno, lo que me hace feliz.
La salud, que me posibilita. La educación, que me vuelve una privilegiada.
El trabajo, que me sustenta. Los queridos, que están a salvo.
Por una vez voy a levantarme contenta, a cantar en la ducha y a desayunar despacio.
Y a usar maquillaje, perfume y – oh my! – colores en la ropa, flores en el pelo y zapatos altos.
No me va a importar que el subte esté lleno, que el jefe sea misógino, que haya ropa para lavar.
Voy a salir a la noche con un billete de diez en la cartera, aunque me muera de sueño auque mañana madrugue. Voy a mirar la luna tan redonda y gigante.
Voy a liberar la risa, voy a reprimir el llanto.
No voy a tenerme lástima. Ni a culpar al destino.
Voy a vivir. Con ganas.
(Ya se que parece un post AutoAyuda, pero nada que ver. Es sinceramente un disclaimer para los que piensan que detrás de Vera solo hay una treintaniera amargada. Esto ES CIERTO, pero no el 100% de las veces… jeje)
Para quienes creen, Pascua significa “paso”. Mi post homenaje a todos ellos: ¡Felices Pascuas!
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El estigma familiar, tercera parte: Mi prima Eve
“A human being’s made of more than air
With all that bulk, you’re bound to see him thereUnless that human bein’ next to you
Is unimpressive, undistinguished
You know who. . .Should have been my name
Mister cellophane
’cause you can look right through me
Walk right by me
And never know I’m there ” – Mr Celophane, Chicago
Mi prima Eve empezó a noviar por primera vez la semana pasada, cuando cumplió 25 años.
La edad podría haber sido considerada por nosotros como normal, habitual y hasta adecuada, si no hubiese sido porque ella lo sintió con 14 años de atraso.
Puede suceder que para ustedes, esta apreciación no tenga sentido, pero entonces necesitaré contarles los parámetros comportamentales que le marcaban claramente dicha demora:
Estándares que no había podido cumplir, un superyo, como tenemos todos que, en este caso particular, estaba marcado en forma significativa por el accionar de su hermana gemela, Eva.
Eva había sido primera y mejor en todo:
Había caminado antes, hablado antes, dibujado y cantado mejor.
Era la preferida de sus padres, de sus abuelos y tíos, de sus maestras y profesores y, eventualmente, también de los hombres.
Popular y precoz, Eva supo ser, desde chiquita, una hembra irresistible.
Rodeada de Adanes, le hacía justo honor a su nombre cuando, al igual que en el relato bíblico correspondiente, terminaba hipnotizándolos y significando la perdición de todos y cada uno de ellos.
Por oposición, Eve los hubiese llenado de dicha.
Si alguna vez, alguno de ellos, se hubiese detenido a verla.
Eso no pasó en 364 días y 24 años.
Por eso, el día en el que celebraba su cuarto de siglo, Eve se cansó.
Maquilló sus labios color carmín furioso y levantó la vista.
Salió a la puerta y se vendió al primer postor: Huberto, un adicto a sustancias ilegales, jugador y sin siquiera una pizca de buenos modales.
Para los entendidos, cualquier “sillón”.
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Guía aproximada para tratar a las otras
-”¿Podríamos pedirle consejo también a mi “Padrina“ ? – dice mi hijo, naturalizando – con su palabra inventada - el patrón de mujeres fálicas que lo rodean.
- “No las entiendo, no se lo que esperan de mi, o, para el caso, lo que esperan de ninguno de nosotros “- me dice, casi textualmente, con la mirada agotada, angustiado.
Claro.
Es duro para un espécimen como él, tan acostumbrado a mi, tan cargado de mi mundo bipolar de blancos y negros. Lo he arruinado, como hice con otros hombres antes.
Específicamente a él lo he dañado de forma permanente: no lo preparé para tener que relacionarse con lo femenino en technicolor, tan lleno de matices y de sombras.
Que pena que me da, así, perdido en este nuevo universo que, desde hace menos de un mes, le marca las nuevas pautas de comportamiento en un mundo que antes desconocía..
Me siento a su lado durante el feriado y me dispongo a darle algunos consejos.
No estoy segura de poder ayudarlo pero lo quiero tanto que voy a intentar:
-”Evaluemos los perfiles cuidadosamente“- le explico mientras tomo lápiz y papel y dibujo un monigote con pollera, delantal y rulos. Abajo de mi squetch escribo el nombre de la primera candidata a la disección:
Lany.
-“Lany parece la más complicada de todas, ¿No? Pues no lo es. Por debajo de su voz fuerte y determinada hay una adolescente esperando ser enamorada con relatos de aventura y piratas. No vas a ganar su corazón si hacés todo prolijito y tal cual lo pide, serás uno más del montón para ella y deberás conformarte con ser parte de su harem. Si querés que ella se pierda irremediablemente tenés que desafiar su pensamiento pero de forma respetuosa. Podrías, incluso, ser irónico con ella, no se lo tomaría a mal. Lany es la eterna enamorada de los villanos del cine”.
-¿Entonces?
-Entonces cuestionala, oponete, pero guiñale el ojo después. Hacele chistes y luego dejá de hablarle durante días. No seas cargoso, no seas meloso y, por sobre todo, no seas cursi.
-“¿Y Sole?” -
Estoy dibujando una muñeca de pelo lacio con pecas. Rubia, por supuesto, pero nada sexy.
-“Soledad es dulce. O al menos, así elige mostrarse al mundo. Su sonrisa open 24 y su voz suavemente impostada demuestran que le tiene miedo a los enfrentamientos. Es posible que tengas que controlar tus modales porque, para ella, eructar en público puede llegar a ser más tragedia que clavarle un puñal a tu mejor amigo – siempre que luego vayas y te laves las manos prolijamente. Va a valorar las formas, con ella tenés que portarte diferente que con Lany, convertirte en alguien cortés y atento y preferentemente perfumado y sin síntomas visibles de transpiración o cansancio. Es una pena que tengas que verla por las tardes, llegás inevitablemente más desarreglado después del trajín diario y para ella – la inalterable – cualquier desborde es motivo de desprolijidad “-
-“¿Qué me decís de Fátima?-
Dibujo un seño fruncido, una mirada rígida y unos pelos crispados.
-“Fátima está enojada. Pero no con vos, con ella. No tenía intención de conocerte y ahí estás vos, de punta en blanco, siendo absolutamente inoportuno solamente por pararte en su camino. Cuando te grite pensá que no es a vos, sino a ese OTRO general que vos, en ese momento, corporizás.”
-“¿Y Celeste?”
En lugar de una mujer, dibujo entonces una llave.
-“Celeste, querido mío, está cerrada al mundo. No quiere conocerte, no te necesita. Celeste no se dará cuenta si no estás. No servirán de nada ninguno de tus intentos. Olvidate de Celeste, posiblemente no te de problemas si la ignorás, porque ni siquiera va a verte”
Mi hijo de 6 empezó primer grado y no sabe qué es lo que debe hacer para agradar a sus maestras.
Juanito, querido hijo, hagas lo que hagas, el éxito no está garantizado.
Archivado bajo viernes 3 A.M.
El amor, cuando se termina
“It’s been so lonely without you here
Like a bird without a song
Nothing can stop these lonely tears from falling
Tell me baby where did I go wrong” – Prince, “Nothing Compares to you“
Me mira con mirada vacía, como evadiéndome.
Yo le sostengo la mirada, desafiándolo un poco, pero no tengo la claridad mental para ver exactamente que es lo que hay atrás de la máscara que lo oculta.
Aún sin querer ver, porque no quiero, no quiero, no quiero… las señales son obvias: pienso que es imposible no reconocer que hace un tiempo que la cosa viene de mal en peor: me suelta la mano en la calle, no me abraza en público, no hace demostraciones de afecto contundentes, me trata con distancia.
Yo se, las cosas no están bien. O, al menos, no están como estaban antes.
Nos fuimos separando de una simbiosis inicial y, de a poco, nos estamos volviendo dos extraños.
Y él, nada.
Traga la comida como si fuera un trámite necesario. No responde a mis interpelaciones y sueña despierto con otra realidad que difiere de su aquí y ahora conmigo.
Está ajeno a mi corazón partido que lo conoce tanto que sabe exactamente que él desearía estar en otro lado.
Y no lo quiero dejar ir, y doy sorbos a mi copa despacio y en silencio, mientras que intento que la verdad no me duela tanto. Pero es cierto que algo se modificó y es para siempre.
¿Cómo es que no lo vi venir?
Ya no soy la mujer que era frente a sus ojos y su tono monótono al contarme las actividades diarias hace de este encuentro un mero trámite.
Silencio complejo, incómodo, cruel.
Arranca la heladera, escucho el reloj de pared, los autos y sus bocinas y el grito de alegría del vecino de enfrente.
Y finalmente, él habla:
- “Pensé que no era posible, pero amo a otra más de lo que te amo a vos” – me dice …y diez mil cuchillos me atraviesan el cuerpo, las manos, las orejas.
- “¿Quién? “ Atino a preguntar.
Duda antes de lanzarse al vacío: - “Violeta” – me confirma y, ahora si, me mira a los ojos.
Y lo veo y comprendo que es cierto: me ha reemplazado.
Por alguien más joven, que cliché.
Por una tilinguita rubia con risa de cascabeles.
Juan se enamoró en la escuela y no tuvo siquiera la delicadeza de pedirme permiso.
Archivado bajo viernes 3 A.M.
¿Hacer el duelo y ser amigos? La historia de Aleja, parte III
“…y a mi enterradme sin duelo, entre la playa y el cielo” – Mediterraneo, Joan Manuel Serrat
Yo venía leyendo sin siquiera respirar la historia de Alejandra, que empezó por un mail y siguió con otro.
Y a medida que leía me iba llenando de pena, de bronca, de intriga.
No iba a tener que postergar mucho mis ansias de saber como seguía su historia, ya que, apenas actualicé la pantalla del inbox, ya estaba recibiendo el final de la historia de esta nueva amiga virtual.
Ale decía:
Te imaginarás, Vera, que me negué.
Que viniera con ese pedido ya era como too much.
Le dije que resuelva sus historias.
Lo saqué carpiendo…
Y se estaba yendo, nomás. Vi su cuerpo salir de casa y acercarse a la escalera cuando dio vuelta la cabeza y mirándome a los ojos me dijo algo que nunca me voy a olvidar:
Juanjo: -“Siempre me dio la sensación de que aceptaste salir conmigo tan solo para paliar tu propia soledad, para rellenar el espacio”
Fijate, Vera, lo cruel de la situación:
Yo había sido feliz sola.
¡Hasta que me enamoré de un alguien que todo el tiempo pensó que yo lo había elegido para no estarlo!
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Archivado bajo arrepentidas
-”Necesito un tiempo” – Alejandra parte 2
“Lo hermoso del desierto es que en cualquier parte esconde un pozo.” - El principito, Antoine de Saint-Exupéry
- “Y , al final, terminamos siendo pareja. O algo similar” – Así termina el primer email de Alejandra
Intrigada por como sigue esta historia, abro el segundo email, entonces…
Y Aleja me cuenta un poco más:
…..
Al principio yo era algo fría y distante.
Era de esperar, tomando en cuenta que la relación venía indefinida y que una va con los sentidos alertas a partir de cierta edad, cuando ya nos hemos quemado algunas veces con leche.
Sin embargo, no pude resistirme mucho, porque en la intimidad éramos dinamita.
Puro ardor, fuego y pasión combinados con altas dosis de cariño, delicadeza y ternura… por un rato.
Porque me pasó algo que nos suele pasar a Las Desafortunadas: Cuando la historia ya llevaba algo así como dos meses y medio y yo ya podía considerarme enganchada, él empezó a desaparecer.
Repentinamente, luego de la fiesta de mi cumpleaños dejó de responder a mis mensajes y se ausentó durante toda una quincena.
Cuando finalmente conversamos me pidió “un tiempo”.
Aguantando un poco lo ridículo del planteo, lo dejé ir.
Volvió a llamarme unos días más tarde, para contarme que había vuelto a hablar con su ex novia, que estaba en Bélgica – hasta en otros paises Las Desafortunadas tenemos rivales -, que estaba confundido, porque creía, – nótese el uso de la palabra “creía” – , que se estaba enamorando de mí, pero que tenia presente a esta otra mujer de la que yo nunca había escuchado hablar.
Sin dar crédito, deseando que por una vez me mintiesen, me aparté de su camino. Unos primeros días de duelo y la soledad se volvía a sentir ok.
Pero Juanjo volvió.
A pedirme que continuásemos con la relación, mientras que se aclaraba la cabeza…
CONTINUARÁ…
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El ex de una amiga: la historia de Alejandra
“Mis hermanas son mis mejores amigas, mis mejores amigas son como hermanas.” – Eloísa Monsalve
Lo bueno de la virtualidad es que te permite ampliar la mirada, conocer otras realidades, aprender a sentirse menos sola con las experiencias de los otros.
Ayer entré a Facebook y tenía este mensaje de una de mis nuevas amigas: Como no puedo revelar su nombre, digámosle Alejandra…
El mail escribía así:
Vera
Yo no sé si esta es una historia digna para tu blog.
Pero, por lo menos a mi, ya me ha quedado claro que soy víctima de la mala suerte serial.
Incluso le he mostrado tu blog a mis amigas y ellas coinciden conmigo: somos parte de la casta de Las Desafortunadas y nos sentimos muy identificadas con tantas historias que podrían ser las nuestras.
Ahora mismo tengo el corazón hecho añicos y ocupado por el odio. Ya se que suena feo, pero es lo que siento: ¿Se puede odiar a alguien sólo porque te hace sentir desdichada, confusa?
Tengo ganas de hablar. Quiero compartir mi historia con vos y con todos de una manera limpia y sincera. ¿Me dirás, luego, si para vos vale la pena compartirla con otros?
Besos grandes,
Alejandra
Pues si, Ale, es una historia digna para el blog. Acá va la primera parte:
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receta para tratar con hombres celosos
“El enamorado celoso soporta mejor la enfermedad de su amante que su libertad.” – Marcel Proust
Lo que pasó cuando Pampa vio plasmada la historia de Filomena en el último post es que ella, siendo la eximia contadora que es, quiso que también cuente la historia de Ernestina, simplemente para armonizar la balanza, para equilibrar el peso. Se sabe que la necesidad de equilibrio es una de las principales búsquedas de la profesión del Debe y del Haber, con lo cual no quise oponer resistencias.
Entonces, acá va, a pedido de ella:
Ernestina, hermana de Filomena, fue siempre la hermana linda.
Mientras que a Filo la querían por modosita, simpática y bien educada a ella le alcanzaba simplemente con su belleza usada como pasaporte al lado “A” de nuestros círculos sociales.
La reina de la primavera, la que siempre era invitada a bailar primero en los asaltos, la que no hacía fila y pasaba gratis en la matinée, la que tuvo novio de 5to en primer año, la liberada en el viaje de egresados.
Su sonrisa derretía el hielo más ártico, sus piernas paraban el tránsito, sus uñas rojas eran impecablemente sensuales.
Con cabello largo que comprometía la respiración de más de uno y escotes que, al provocar taquicardia segura, no eran aptos para cardíacos.
Famosa por sus polleras cortas y sus tacos de 10 centímetros, Ernestina era feliz hasta que conoció a Guillermo.
Guillermo, que una vez que la volvió “Su” Señora, la sintió parte de su propiedad. Como si, libreta de por medio, la hubiera adquirido para su consumo exclusivo.
Como poseído por un Mr Hyde celoso, empezó a fijar reglas de comportamiento, normas y manual de uso del papel de esposa fiel y responsable.
Fue así que desde que Ernestina se casó ya no pudo trabajar, ni salir con sus amigas, ni usar tacos, escotes o esmaltes rojos en sus nuevas uñas – ahora cortísimas.
Las polleras pasaron a ser largo Chanel, los colores estridentes fueron apartados del guardarropas.
Ernestina acató sin resistirse. Para ella también casarse significaba “atarse“. Ser era, de alguna manera, obedecer.
La vimos hace poco, caminando al lado de su marido, empujando el chango del supermercado.
Nos costó reconocerla: Ella, la más linda de todas, ahora una mujer en batón que era dos veces el tamaño original de la hermana de Filomena.
A tres años de casada, Ernestina lleva subidos 54 kilos de pura angustia.
Y Guillermo todavía vigila.
Sufre, porque no sabe como hacer para que no la mire nadie.
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