”No renuncio a nada, simplemente hago lo que puedo para que las cosas me renuncien a mi.” - Rayuela, Julio Cortazar
Lana ve la vida con anteojos. Pero, en lugar de ayudarla a ver mejor, sus varios pares van tiñendo su realidad de maneras diversas, volviendo sus días más o menos tolerables según el filtro a través del cual observa aquello que la rodea. Así, al cambiar de gafas pasa de feliz a triste, de pasiva a productiva, de peor a mejor y viceversa.
Cuando le toca un día de anteojos rosas aparece la Lana enamorada. De si misma, del hombre que tenga al lado (sea o no un digno merecedor de tal afecto), de la vida. En las calles citadinas escucha pájaros cantar. En plena tormenta vive románticamente el golpeteo de las gotas de lluvia contra los cristales. Los perfumes son más agradables, las flores más perfectas y los vecinos más amables. Compra regalos y cocina de dedicadamente para quienes ama. prende velas. No se siente sola. Hace dieta porque simplemente no tiene hambre. Flota, vuela, en los días de anteojos rosas.
Los días de anteojos azules acontece Lana triste. Nostálgica y depresiva llora y come compulsivamente chocolate. No quiere salir de la cama y arrastra los pies. somatiza todo y cree que se va a enfermar. En estos días siente que todo tiempo pasado fue mejor y que no hay forma de salir del espiral descendente. Los días azules Lana sufre y sufre y sufre por lo que perdió.
Claro que también existen días negros en donde despierta Lana furiosa. Delante del ciego antifaz no hay nada y la vista nublada no permite esperanza ni paz. El mundo es de una oscuridad total y en él todo se cae y se derrumba por igual. Una jaqueca es un cáncer en potencia y la pelea con una amiga es definitiva. En el mundo negro Lana no sabe pedir perdón ni aceptar una culpa: quiere destruir y tiene fuerzas para arrazar con todo y con todos. Es irónica, mordaz, perra. Está cansada, está enojada, harta, molesta. No aguanta más y desespera.
Hay días de anteojos amarillos en donde Lana intérprete psicoanaliza e interpreta lo que ocurre según su tamiz. Hace listas de teorías conspirativas, saca conclusiones y asigna valor. Pesa, mide, registra. Cree que tiene todas las respuestas. No confía ni en su madre ni en la Biblia ni en la dieta de la luna. Anota cuidadosamente en el debe de su libro diario todo aquello que hace por los otros, esperando poder cobrar el tiempo y los recursos invertidos.
Con los anteojos verdes aparece la Lana enfrentada, enervada, envidiosa. Con los violetas la Lana compasiva, fiel, generosa. Con los Bordeaux la payasa, fiestera, alma de las fiestas. Con los Lima la soñadora empedernida que no conecta con la realidad. Con los naranja la artista. Con los Rojos la apasionada.
En la vida de Lana hubo varios intentos frustrados de amor:
- El príncipe encantador solo la quiso en rosa.
- El conspirador la amó amarilla y el nostálgico compensó con adoración los anteojos cristal bordeaux.
- El optimista la quiso rescatar del negro…
Pero ninguno de ellos la quiso en technicolor.
La amaron en una o dos de sus facetas, pero nunca por completo. Y su historia de Mala Suerte Serial tiene que ver con no poder encontrar a ese que entienda que, finalmente, los lentes son solo lentes.
Que fácilmente puede correrle el pelo, quitárselos y dejarlos descansando en la mesa de luz .
Al menos hasta el otro día.
Este post dedicado especialmente en su cumpleaños a @sebasp
Sin vos, Sebas, no habría blog ni Vera. Danke.

21 comentarios
20 Enero 2010 en 23:28
Qué honor Vera, tus post no podían quedar condenados a una libreta. Gracias, es un hermoso regalo.
21 Enero 2010 en 0:01
que bueno que te gustó. ;)
20 Enero 2010 en 23:29
20 Enero 2010 en 23:53
si hay algo que enamora es un hombre con total dominio del Pantone.
20 Enero 2010 en 23:59
siiiiii, solo que no hay muchos, pobre Lana.
21 Enero 2010 en 19:26
jejeje ahí está el chiste…
22 Enero 2010 en 0:39
obvio. aunque no cause gracia
21 Enero 2010 en 0:47
Excelente. Muy bien redactado e interesante la metáfora de los lentes con los estados de ánimos. Siga así señorita, especialmente con lentes rosas :P.
Besos
21 Enero 2010 en 0:54
ojo que los lentes rosas también agotan.
siempre es mejor el cristal transparente…
21 Enero 2010 en 1:01
O sin marcos ;)
22 Enero 2010 en 0:40
por supuesto. Sin marcos es una evolución. Otra liga
21 Enero 2010 en 4:55
Cuantás veces me sentí como Lana… Será mi ascendente geminiano?
Yo también espero al que me saque los lentes, aunque sea por un rato y me acepte tal cual soy.
21 Enero 2010 en 8:19
Las mil mujeres en cada una. Todo un tema…
21 Enero 2010 en 5:16
ay, tá, si seré inútil para seguirte en las reflexiones, que cuando leí los anteojos de lana, pensé que eran tejidos!!
soy tan poco analítica, cheeeee, no puede ser. a veces ni se me ocurre qué comentar en los post de carla…y eso que mi sicóloga me dice que tengo capacidad de insight!
21 Enero 2010 en 8:20
tenés capacidad de insight La. Y mucha. Y todo el tiempo. Tu psicóloga tiener razón. Y me hiciste reir con tu comment
21 Enero 2010 en 14:57
[...] This post was mentioned on Twitter by Vera Smith and Vera Smith, Sebas Paschmann. Sebas Paschmann said: RT @verita_smith: http://bit.ly/5w30qO post de hoy especialmente dedicado a @sebasp en su cumpleaños. Sebas, ojalá te guste. <- no merezco [...]
21 Enero 2010 en 19:08
Vera:
Me encantó lo que escribiste y muy bueno el video.
Pero también me generó un poco de nostalgia de lo que nunca tuve. Espero en algún momento encontrar un hombre al que le gusten todos mis colores.
Besos
Lu
22 Enero 2010 en 0:39
Yo espero lo mismo! Ojalá!
21 Enero 2010 en 19:50
Uff es triste, pero creo que todas esperamos “a ese que entienda que, finalmente, los lentes son solo lentes”. Es mas simple.. aunque yo no puedo ponerlo en practica.
Me encantan tus descripciones.
22 Enero 2010 en 0:22
ah si si. entiendo de eso.
una pena q se queden con solo una cosa habiendo tanto para disfrutar.
son ellos los q deberian de cambiar sus lentes para ver mejor capaz.
22 Enero 2010 en 0:39
Lo que pasa, Belu, es que a no todos les gusta estar con Juana y sus hermanas a la vez, no? #somosparapocos, jejej