“Hablando de nuestras desventuras ya las aliviamos” – Pierre Corneille
La celebración de fin de año de la empresa terminó mal, muy mal.
Aunque, para ser más específica, la que terminó mal fue Gisela.
Borracha, con el taco roto y el maquillaje corrido. Y, minutos más tarde, en la cama con el Gerente de Ventas para los países de América del Sur.
Hablaban distintos idiomas hasta en la cama.
Y cuando el preservativo se rompió en uno de sus torpes movimientos ella recobró la sobriedad de golpe.
Durante los siguientes días tuvo miedo, mucho miedo.

1 comentario
4 Febrero 2010 en 15:23
Sólo fue miedo,espero.,