“Lo hermoso del desierto es que en cualquier parte esconde un pozo.” - El principito, Antoine de Saint-Exupéry
- “Y , al final, terminamos siendo pareja. O algo similar” – Así termina el primer email de Alejandra
Intrigada por como sigue esta historia, abro el segundo email, entonces…
Y Aleja me cuenta un poco más:
…..
Al principio yo era algo fría y distante.
Era de esperar, tomando en cuenta que la relación venía indefinida y que una va con los sentidos alertas a partir de cierta edad, cuando ya nos hemos quemado algunas veces con leche.
Sin embargo, no pude resistirme mucho, porque en la intimidad éramos dinamita.
Puro ardor, fuego y pasión combinados con altas dosis de cariño, delicadeza y ternura… por un rato.
Porque me pasó algo que nos suele pasar a Las Desafortunadas: Cuando la historia ya llevaba algo así como dos meses y medio y yo ya podía considerarme enganchada, él empezó a desaparecer.
Repentinamente, luego de la fiesta de mi cumpleaños dejó de responder a mis mensajes y se ausentó durante toda una quincena.
Cuando finalmente conversamos me pidió “un tiempo”.
Aguantando un poco lo ridículo del planteo, lo dejé ir.
Volvió a llamarme unos días más tarde, para contarme que había vuelto a hablar con su ex novia, que estaba en Bélgica – hasta en otros paises Las Desafortunadas tenemos rivales -, que estaba confundido, porque creía, – nótese el uso de la palabra “creía” – , que se estaba enamorando de mí, pero que tenia presente a esta otra mujer de la que yo nunca había escuchado hablar.
Sin dar crédito, deseando que por una vez me mintiesen, me aparté de su camino. Unos primeros días de duelo y la soledad se volvía a sentir ok.
Pero Juanjo volvió.
A pedirme que continuásemos con la relación, mientras que se aclaraba la cabeza…
CONTINUARÁ…
